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Mapfre no hay máf que una
No sé si lo habréis visto, pero el nuevo anuncio de los seguros mapfre no tiene desperdicio. Así, de paso, pongo algo en la categoría "anuncios" que ya hace tiempo que la tengo muerta de risa.
Sale una mujer apesadumbrada llamando por teléfono porque se le había roto una tubería. En el centro de atención al cliente se arma una revolución increíble y las cientos de empleadas (de edades comprendidas entre 50 y 60 años y con uniformes consistentes en rebecas de mil colorines y faldas de abuela) salen en estampida para socorrer a la mártir de la cañería averiada. De fondo, la formidable música de la sinfonía número 9 (o del nuevo mundo) de Antonin Dvorak. Vemos como las chachamarujas se dirigen desesperadamente a sus taquillas para recoger toda clase de herramientas y enseres útiles y precisos para realizar las labores de reparación pertinentes.
También observamos a la flota de flagonetas blancas que abandonan el complejo donde estaban aparcadas con la celeridad de un ataque de diarrea para abarrotar inmensamente la calle residencial donde vive nuestra protagonista en problemas. Cuando las yayomécanicas tocan al timbre, aparece la mujer necesitada de ayuda para abrir la puerta y cuando lo hace vemos al técnico de la compañía diciendo:
- ¿Ha llamado al servicio urgente de reparaciones?
Pero todo interesante, a lo James Bond. Y, claro, la mujer todo entusiasmada y contenta. Qué vaina.
Lo malo del spot es que en ningún momento te dicen que la reparación no entra en el seguro, que el tirillas con el mono te va a sacar una pasta por engorrinarte la cocina hasta el techo y que en el plazo máximo de dos semanas vas a tener otro pito u otra flauta en otro sitio. Que es lo que pasa con los seguros. Pues no vino el año pasado un périto a mi casa a evaluar los daños que había hecho el viento y nos suelta:
- Según el parte meteorológico, en esta zona no ha habido viento en estos meses.
Y se larga más ancho que largo cuando, amigos, vivo debajo de un parque eólico. Y en un pueblo que, vamos, día sí día también tienes un aire que no se puede casi ni estar. Lástima cometa llena de petardos que le metía yo por el ojete al cabrón del périto sin el aire que no hace aquí.
Por cierto, estoy oyendo ahora mismo el pasodoble "las provincias" (nada que ver con el periódico)
El anuncio de Flipy
Hoy toca el anuncio del kinder bueno. Vemos a Flipy en una máquina de chocolatinas y similares productos en lo que parece ser un aeropuerto con un kinder bueno en la mano. De repente aparece una tía buena que también quiere un kinder bueno. Bueno. El desenlace es que Flipy tiene el último kinder bueno de la máquina y la tía lo quiere. Éste se niega y le ofrece una barrita de cereales o una chocolatina distinta. La jaca, emperrada con el kinder bueno, declina ambas oferta y pone ojitos mientras que por detrás de ella se ve a un reponedor de la máquina con, casualidades de la vida, dos cajas de kinder bueno. Flipy le da el kinder bueno, ella le da gracias y se va y se ve otra vez a Flipy esperando a que el reponedor cargue la máquina con los kinder bueno. Fin.
Hasta aquí lo que es el anuncio. Y ahora, como siempre, mi comentario. A ver. Lo más normal en ese caso (el de que tú tienes la chocolatina y es la última), la respuesta es no. Indistintamente de quien te la pida: un tío, una tía, el papa... la chocolatina te la has comprado tú porque te gusta (o es lo que más te ha gustado de esa máquina de productos asquerosos), y tú te la tienes que comer. Otra cosa es que te la pidiera una persona realmente necesitada y acuciada por el hambre (como dentro de muy poco vamos a estar muchos); aún así, lo que harías sería aflojarle algo de pasta para que se comprara un bocadillo (que sería carísimo en el aeropuerto) y tú seguirías teniendo la codiciada chocolatina.
Ahora, centrándonos en lo que es la imagen del anuncio (un tío feo y una tía buena), vienen las hipótesis de todos los colores. O sea. Me voy a poner en el lugar de Flipy y voy a elucubrar. Viene la tía y me pide el kinder.
a) Pues no, mira, no te lo doy. Y me reafirmaría aún viendo que van a traer más.
b) No te va a salir barato; si lo quieres, me tienes que dar el doble de lo que vale. Aunque pongas carazas.
c) Mira, éste no te lo doy, pero si bajas un metro, tengo un kinder que está más bueno.
d) Va, tómalo (y cuando lo va a coger, sonriéndote, encojes la mano y le sueltas un bocao). Que era coña. Arrea y piérdete hija de puta.
En todos los casos quedas mal. Y hay que ver lo poco que me importa. O sea. Una tía que se vale de su aspecto para conseguir cosas... ya sé lo que es y, creedme, no se merece ninguna atención. Como mucho 20€ -porque pagar más, según un experto en el tema, es caro- y si te he visto no me acuerdo. Y para el que le guste ese asunto. Pero de darle el kinder ni hablar. Pues sí señor. Antes se lo doy a un perro. Y tampoco, porque es malísimo el dulce para los animales porque se quedan ciegos.
Así es que, mirándolo por donde lo mire, el kinder me lo como yo. Y a la tía buena se la comen los demonios. Se me ocurre como corolario que, cuando la tía esté perdiéndose en la distancia pensando los cuatro insultos que tiene en mi contra gritar: "ah, y no soy gay; por si eso te ayuda". Para que se coma la cabeza y eso
T. S.
Creo. Se trata de un refresco que, según el anuncio, tiene propiedades curativas y no sé que más historias. Como el nestea pero más mejor.
Al empezar el anuncio sale un pavo (con cara de pan de Requena) dirigiéndose a una maquina de refrescos para conseguir una lata de tan codiciado maná. Gracias a la casualidad, una tía de buen ver también se dirige a la máquina para conseguir también otro bote. Entonces se encuentran y él se ofrece para darle suelto (o no sé que gilipollez, porque el anuncio es tan malo que no puedo analizarlo como me gustaría) y se entabla la conversación. El pavoloshuevos asegura que gracias a este refresco se consiguen las mejores mujeres, que se accede al lado sensible de las personadas y alguna perogrullada más que aspira al vómito del telespectador.
Sale el bote en grande y luego vemos al payasocojones con un gato en las manos y mirando hacia arriba. Al fondo, otra jaca espartaca, se acerca por la acera y, casi cuando va a llegar a la altura de nuestro antihéroe, éste arbolea (arbolear es lanzar sin contemplaciones) al gato a una cornisa y empieza a llamarlo: misi, misi, misi. En la siguiente imagen vemos a la jamba sentada en una terraza con el gato en su regazo y al tontolaba asqueroso saliendo de detrás de la silla de la tía -suponemos que la ha ayudado a sentarse- arqueando las cejas, sonriendo, con cara de "hoy voy a follar, tralarí, tralará" y, cómo no, dos latas de elixir mágico en la mesita redonda que hay entre ellos.
De verdad, amigos, hay anuncios que, brrr, son tan sumamente malos que hasta da pereza el ponerlos por aquí.
A por Andie
Hoy me he levantado con sueño, como siempre. Pero además, me he levantado con un pensamiento: Andie Mcdowell.

Resulta que ayer estuve un rato pensando. La mujer, dentro de que ya es mayor y eso (casi 50 tacos ya), ha sido -y es- un sexymbol. De tantos, vamos.
Las películas actuales que tiene no son muy conocidas. No por mí, al menos. Pero las más antiguas como "cuatro bodas y un funeral", "la letra escarlata", "mis dobles, mi mujer y yo", "el gran halcón" y demás, sí que fueron un bombazo en su tiempo (los 90) y sí que nos suenan a todos. Era su época más exitosa tanto profesionalmente como corporalmente. Que estaba muy buena, ché.
Lo que pasa es que, detrás de esta mujer -y muchas como ella o similares- se esconde un gran secreto. Un gran secreto que descubrí de casualidad: es una mujer falsa. O sea. Es un maniquí muy retocado. Y me explico.
Desde 1994 lleva Andie Mcdowell gastando Loreal. Porque ella lo vale. Y vaya si lo vale. Desde el '94, amigos, esta mujer se tiñe el pelo y usa crema antiarrugas. Ugh. Rediós. Si lleva 14 años aplicándose todas esas cremas -cuyas propiedades curativas, regenerativas y rejuvenecedoras no pongo en duda, válgame cualquier dios griego- y potingues, ¿como será ahora mismo recién levantada de la cama sin todos esos mejunjes encima? Brrrr, que miedo.
Y bueno. JA!. Si aquí Jose Coronado ya hace los anuncios sentado porque si se levanta se caga y a Concha Velasco se le escapa el pipí, ¿quien nos dice que a esta jamba no le pasa lo mismo en su país? Porque, claro; loreal es una marca conocídisima que se gasta en todo el mundo, pero, ¿y si en vez de tenalady en USA gastan pantyslovers -o algo así, vaya- y comen yogures dietmagic? Esas marcas no llegan aquí pero igual existen. Así que, amigos, poniéndome en lo peor, me da por pensar que la amiga Andie está tan bien (de cara al ciudadano medio) por todo lo que se pone, come y, en fin, TODO. ¿No os parece?
(Artículo dedicado especialmente a thessoro) Más adelante hablaré -o no- de Isabel Preysler y todas estas mujeres de bandera. O de mástil, no sé.
Anuncios buenos
Sí amigos. Es increíble, pero sí: existen anuncios buenos.
Vemos a un hombre apesadumbrado y vestido de una forma muy seria y triste. Descubrimos -mediante un subtítulo que le ponen debajo- que se trata de un fabricante de bolsas de aspiradoras. Entonces el hombre empieza a exponer las causas de la debacle en la venta de bolsas de aspiradoras: la gente se las baja de internet (y vemos como en una impresora se está imprimiendo una bolsa de aspiradora lista para montar), el top manta (y salen dos pavos en la calle con sendas mantas llenas de bolsas) y, para terminar, la nueva aspiradora ufesa sin bolsa y tal y tal. Para acabar, vemos al mismo hombre de antes, desolado diciendo con total expresividad: terrible.
Ja! que bueno es ese anuncio. Aunque, je!, mejor fue la reacción de mi madre:
- que anuncio más malo, ¿no? JAJAAJ
El otro anuncio que quiero comentar hoy es el del alfa nosécuantos. Este es "bueno" porque es curioso. Aparca un coche en un lado de la carretera y vemos a la jamba en cuestión asomada al balcón. Del coche baja un perezoso (ni pintado el nombre) y comienza a cruzar la calle para reunirse -se supone- con la tía en cuestión. Mientras el lento animal cruza, la señorita tiene tiempo de ducharse, vestirse, acicalarse y hasta merendar. Entonces suena el timbre abajo y vemos como la pava se encuentra con el perezoso y se dan un beso. Suben al coche y acelera a tope perdiéndose de vista en el horizonte.
Las interpretaciones que podemos hacer de este anuncio son variopintas y descabelladas. Podemos ver una clara tendencia zoofílica por parte de los publicistas, una vertiente al gandulismo que te rilas y, bueno, no sé, un sinfín de despropósitos que hacen a este spot especial por lo absurdo que es.
Dos anuncios más para quitar
El primero el que Germán comentó un día en su blog: el de calidad mp3 del móvil 3g de vodafone. No lo había visto cuando leí ese artículo y, bueno, tampoco habría pasado nada si no lo hubiera visto nunca. Otro anuncio con la mala sombra a capasos donde vemos al camata-técnico en telefonía móvil diciendo todas las características de un móvil que no era ni del otro tío que sale en el spot.
Estoy haciéndome una serveza en un bar, cojo el móvil del tío que está a mi lado por que ha ido a mear para mirarlo y empieza el camarero a comerme la oreja y vamos, lo freno más en seco que a los resfriados el frenadol (ahora con sabor a naranja). Si el pavo sigue, abandono el lugar. Si ya, poniéndonos surrealistas, el tío viene detrás de mí venerando al móvil en cuestión ya pasamos al plan "te lo has ganado" y nos enzarzamos (que bonita palabra) a chufas por todo el local. Luego, a lo última viñeta de mortadela y filemón, salimos en el periódico o por la radio: camarero de 32 años ingresado en hospital con móvil atravesado en el diodeno bla bla bla...
El otro anuncio es el del chrysler voyager. Sencillamente demoledor. La pareja de forasteros que se acercan a un tío del lugar (esto tiene un nombre que no es lugareño y no me acuerdo de cual es) y le preguntan por la calle noséqué. El tío, en un alarde de ingenio, gracia, chispa y mala folla empieza un diálogo también digno de Becket:
- ¿Veis ese chrysler voyager?
- Sí.
- Es mío; -se gira señalando en la otra dirección - la calle es la segunda a la derecha...
Pero bueno. Es que, nenes, estos anuncios están basados en situaciones tan extremas que dan hasta miedo. ffff
Un anuncio para poner a caldo
Hoy voy a hablar del nuevo anuncio del ford tourneo. Es nuevo porque al viejo ya que canté 20 en copas en su día en el blog antiguo.
En esta ocasión vemos a un tío que parece un masero (camisa blanca, faja roja y pantalón de pana marrón) tirando platos al suelo dentro de un local griego mientras oímos de fondo un shirtaki. La gente que concurre dicho local celebra con aplausos y vítores que el nano este vaya esclafando platos. Entonces, sale la azafata del restaurante con una nueva remesa de platos. El masero griego coge un plato del nuevo recipiente y lo tira al suelo con todas sus fuerzas mientras sigue haciendo el mono. Sorpresa, no se rompe el plato. Con cara de circunstancias, coge un segundo plato y lo arroja contra el firme con más aplomo. Nada. El tío, visiblemente afectado en su orgullo, empieza a coger los platos de la caja y a lanzarlos contra todas partes; primero se carga un jarrón de porcelana, varias mesas, una columna y, finalmente, un cuadro de él con el dueño. A todas estas, la gente que llenaba el lugar va saliendo despavorida y aterrorizada.
Cuando vemos la calle por donde todos huyen como ratas de un barco que se hunde, aparece el susodicho vehículo (porque no me atrevo a clasifcarlo entre turismo, monovolumen, flagoneta o, simple y llanamente, birria) y el eslogan del spot: "su dureza se pega". Rediós, ¿no habían fusilado ya a todos los publicistas que habían ideado el anterior anuncio? No entiendo como esa gente sigue todavía indemne tras ese atentando a la estética, el buen gusto y la ética en general. Madre mía. Ahora que, lo que menos entiendo es como siguen sacando anuncios nuevos porque, veamos:
el producto se vende
ganan pasta
lo publicitan de nuevo
sigue vendiéndose
siguen ganando pasta
...
Oh no! es la pescadilla que se muerde la cola! ¿Cómo puede haber gente que se compre ese vehículo?
Desde luego será por extrema necesidad, porque si hay alguien al que le guste ese anuncio... Aunque bueno, fff, mirándolo bien es hasta comprensible: los anuncios de la kangoo -los cuales hace tiempo que no veo y espero seguir así mucho más- también tenían lo suyo, también...

